
La verdad es que siendo objetivo a mí me lo pareció. Un chavalín guapete y en su papel (bien interpretado para ser un niño), un Leo Harlem humorista en el papel de un padre exagerado en su forma de recordar su vida (a mejor) en una crísis matrimonial, siendo un mete patas... que es ahí donde se origi-na la película, que reúne varios topicazos y humor de brocha gorda de una España rural y tacaña, pasando por una crítica a los problemas laborales de la actualidad. Todo ello batido, en un cóctel, en el que la suerte hace que este ‘mindundi’ represetado por Leo, vea el mundo muy optimista, a la par que mete la pata. / mala