
Casi dos horas (114 minutos) de constantes predicciones, terremotos, réplicas, edificios que se hunden, calles que se agrietan, gente huyendo, hasta tsunamis.
Hacía tiempo que no recomendaba seriamente ninguna película, pero esta es digna de ir a ver. De lo mejorcito que se ha hecho en cine de catástrofes últimamente –2012 era un bodrio comparado con esto–. Te aga
rrarás a la butaca del cine viviendo la tragedia con los protagonistas.****